Crónica

Los hombres misteriosos que iban de negro 
El miércoles después de un fin de semana larguísimo y un halloween casi perfecto todo tercero de la ESO emprendimos un viaje hacia un país no muy lejano pero un país lleno de gente muy amable. ¿Por qué lo digo? Ahora lo descubriréis...




Fuimos con dos autobuses; uno donde iban las clases A y C, y otro, donde iban las clases B y D. Salimos del instituto hacia las ocho y veinticinco aproximadamente.
Ophelie y yo nos sentamos juntas casi al fondo del autobús junto Marina, Carol, Arnau, Toto y Guillem. Lo primero que hicimos, y lo más importante, fue desconectar el internet. Después hablamos un rato pero al final nos cansamos y cada uno con su móvil nos pusimos los auriculares.

Por fin llegamos a Ceret. Después del viaje más largo de toda la historia vimos el pueblo, que era muy bonito. Era como los que salen en las telenovelas, con casas de madera, paisajes verdes pero a la vez otoñales y con un puente realmente bonito.
Al bajar del autobús, lleno de un olor insignificante pero a la vez no demasiado agradable, respiré y pensé que me encantaba ese olor. Olor a natura, a árboles a madera... y de cierta manera un olor muy acogedor. Desde que bajemos del bus me fije en el pueblo del cual se veía la entrada, la preciosa entrada. ¿Qué secretos escondería ese magnífico pueblo?, ¿Qué nos iba a pasar al largo del día?

Al llegar, el profesor de francés nos repartió folios donde había sitios o monumentos que teníamos que buscar mediante la habla con gente del pueblo. Era una especie de gincana muy divertida e extrovertida. Nuestro grupo constaba de Carlota, Ophelie, Aida, Ariadna y yo. Una de las ventajas que teníamos era que Ophelie es francesa por lo tanto nos podía ayudar bastante.
Cuando entremos por la entrada del pueblo oí la gente del pueblo hablar en francés y me quedé fascinada, realmente, creo que me gusta el francés.
Ophelie entró en una farmacia y empezó a apuntar precios y de golpe la señora que se ocupaba del establecimiento le comenzó a decir cosas en francés y a alzar la voz. Ophelie nos digo que nos teníamos que ir.
 Todo lo sucedido yo no lo pude contemplar porque me quedé comprando un helado en una heladería y cuando acabé mi grupo ya no estaba. Lo mismo, más tarde, le sucedió a Carlota.
Hablamos también con dos personas del servicio de limpieza de allí que eran muy simpáticos y nos pidieron que le hiciéramos una foto. Hasta que no la consiguieron no pararon.

En Ceret había una tienda de bombones de alta calidad y no solo de calidad sino de precio. Yo le tuve que comprar a Ophelie unos bombones para su madre, ya que ella no llevaba dinero y luego le compré unos deliciosos bombones a mi novio Denis. Comprando los bombones se me acabó el dinero y yo les tenía que llevar un regalo a mis padres así que le pedí dinero a una niña del B que se llama Nerea Hernández y les compré dos postales y chuches.

Alas 10:40h nos reunimos en el museo todos los alumnos y nos explicaron lo que haríamos. Nos dijeron que entraríamos en dos turnos pero Ophelie y yo entramos con el turno no correspondiente al nuestro porque faltaba gente. También explicaron que íbamos a ver muchas esculturas sobre Miquel Barceló y que debíamos escoger una y hacer el dibujo. Una vez acabada de ver toda la exposición y de haber acabado el dibujo nos fuimos hacia el bus.
El bus dirección Colliure fue muy divertido porque los que estábamos en la parte de detrás cantábamos y reíamos a montones.


Llegando a nuestro destino vimos montañas i justo al lado mar, un paisaje precioso y vitalista. Una vez allí comimos todos juntos en una plaza. Jaume, el profesor de francés, compró pizza y a la única que le dio un trozo fue a Ophelie, los demás le preguntaron pero el dijo que no. Comenzaron a hacer grupos para visitar la tumba de Antonio Machado y mientras tanto yo le hacía fotos a Ophelie.
Cuando nos toco ir a ver la tumba nos reunimos todos y Max y yo recitamos un poema que fue grabado por l’Ull viu.


Después nos dejaron más de una hora y media libre y Ophelie, Claudia y yo fuimos ha hacer fotos. Mientras hacíamos fotos vimos unos misteriosos hombres de negro que estaban entrenando pero ninguna sabía bien que hacían allí. Yo insistí a Ophelie para que hablara con el jefe y así fué. Estaban entrenando para asaltar casas u hoteles des del mar.

Finalmente volvimos al centro hacia las cuatro y media.

Un día largo y apasionante más vivido, un día más lleno de risas y tonterías, un día más con tus amigas y un día más para aprender…. 

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